lunes, 8 de marzo de 2010

La salud en estado de coma

Por Edgar Polo*

El tema de las reformas al sistema de Seguridad Social, que el gobierno ha tratado de implementar, genero un tsunami mediático que obligó al Presidente de la República a hacer frente a la situación, tratando de mostrar las bondades de las medidas tomadas. Sin duda que decisiones de este tipo en momentos de campaña electoral, dirán algunos, es alborotar el avispero.

Lo que sucede es que el sistema general de salud en Colombia está a punto de colapsar por mil razones de las que es necesario resaltar que, financieramente es inviable y operativamente incompatible. Su inviabilidad tiene dos razones: una es que la cobertura del Plan Obligatorio de Salud “POS” ha aumentado considerablemente al incrementarse en 21 millones las personas que tienen acceso al sistema superando en mas del doble la cifra que tenían acceso al mismo antes del presente gobierno lo que exige un esfuerzo fiscal considerable. De otra parte, por vía de tutela los servicios médicos no incluidos en el POS han crecido en forma inconmensurable debido a que los jueces no tienen en cuenta que los recursos económicos son limitados y aún consideran que el Estado es un tío rico al que se le puede colgar toda clase de perendengues olvidando que se subvenciona con los impuestos de todos.

Por su parte la Corte Constitucional en su afán de generar derecho positivo a contrapelo de su función única de salvaguarda de la carta magna, al ordenar la igualación de los regímenes subsidido y contributivo no tuvo en cuenta que esto generaría inmensos costos imposibles de sostener con los recursos actuales. La conclusión es que se ha generado un enorme déficit que sumado al hueco fiscal de las finanzas públicas hace insostenible el sistema y lo tiene al borde de la quiebra.

Veamos en que consisten las medidas adoptadas en el marco de la Emergencia Social: Conseguir recursos adicionales mediante el incremento a los impuestos a licores, cigarrillos y juegos de azar; Eliminar la intermediación de Departamentos y Municipios en las remesas para hospitales, fundamental para evitar la corrupción que ello genera; Notificar a los jueces que sus decisiones presupuestalmente inconsultas tienden a quebrar el sistema de salud; Propender por que los médicos se autorregulen y rindan cuentas por sus decisiones ante sus mismos pares y; por último, introducir mecanismos para regular los precios de los medicamentos para que no se vuelvan inalcanzables. Es obvio que las disposiciones adoptadas por el gobierno son buenas, van orientadas en el sentido de atenuar las causas que conducen a la inviabilidad del sistema pero no son la solución definitiva.
Lo que si es cierto es que pisan callos y afectan intereses preestablecidos que no es de buen recibo por los afectados y genera el efecto mediático. Por último una verdadera reforma al sistema de salud debe pasar por su despolitización total. La politiquería es causante en gran medida de la corrupción consentida en un sistema tan sensible a una sociedad aquejada por fenómenos de pobreza y miseria. Permitir que se roben los recursos de salud y educación para los más pobres es cohonestar un delito imperdonable de lesa humanidad.

*www.edgarpolo.blogspot.com

2 comentarios:

  1. paulbolocco@gmail.com8 de marzo de 2010, 10:34 a. m.

    Como en todo sistema de seguros, la sostenibilidad depende de que el valor de las pólizas de los asegurados supere el de los siniestros ocurridos, la dilución del riesgo sucede cuando la masa de aportes crece y los eventos disminuyen, en un escenario ideal. Desafortunadamente, ha sucedido todo lo contrario: aumentó la población sujeto de atención médica (vía régimen subsidiado), sin el aumento correspondiente de los recursos que financian dicha atención (contributivo). Cuando la politiquería reemplaza a la técnica la ecuación elemental da un resultado negativo.



    En materia de tutelas en salud hay que considerar que más del 70% corresponden a demanda de servicios incluidos en el POS, que las EPS deberían prestar oportunamente si existieran los mecanismos de control idóneos. El grueso de las tutelas no-POS concedidas se refiere a medicamentos e insumos específicos de procedimientos POS que no han sido actualizados. Lo anterior no quita que se hayan presentado casos de amparos excesivos que de ninguna manera son la causa del descalabro general. Las cifras confirman la avalancha de tutelas pero confirman también la pertinencia de la gran mayoría de los fallos emitidos.



    La unificación de los planes obligatorios subsidiado y contributivo no es cosecha propia de la Corte Constitucional. Desde la promulgación de la Ley 100 en 1993, se establece la obligatoriedad de ésta medida a más tardar en el año 2001. Por otra parte, el impacto económico del fallo de la Corte es mínimo aún, teniendo en cuenta que apenas ahora se ha dado la unificación efectiva para la población de 0 a 14 años.



    El colapso del sistema es una verdad anunciada hace mucho tiempo y sus causas son ampliamente conocidas. Las bondades del planteamiento original fueron superadas por la inoperancia de los mecanismos de control y regulación, como era de esperarse, fue caldo de cultivo para la corrupción de todas las instancias. Los resultados están a la vista.


    Las medidas del gobierno que no buscan la fiebre en las sábanas (Jueces y Médicos) apuntan, con ocho años de retraso, en la dirección correcta. Se extraña dentro del paquete una herramienta que corrija las protuberantes asimetrías del sistema y que explique la paradoja de que la salud esté en coma y la EPS “coma y coma”.

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  2. Este comentario es para “Conclusiones postelectorales”, que aun no veo en el blog!
    No me cabe concebir ningún análisis importante del debate electoral, pero si puedo afirmar como muchos que la “maquinaria” se siente padre y madre de las elecciones, una maquinaria que deja a los electores mas pobres la herencia de la corrupción, la imposición, el chantaje…Muy triste que sea la “maquinaria política” la que protege a la democracia!.

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