lunes, 5 de abril de 2010

Las Cadenas de Moncayo, El Heraldo 05-04-10

Las cadenas de Moncayo
Por Edgar Polo*

El profesor Moncayo que ha dado muestras de amoroso padre ha resultado hombre mediático y casi que todas sus manifestaciones son registradas por los medios, anuncia que venderá en subasta pública las cadenas que lo acompañaron en los últimos años desde cuando inició su cruzada por la liberación de su hijo Pablo Emilio tras prolongado cautiverio. Las cadenas de Moncayo tienen un valor relativo, para él muchísimo pues representan la exteriorización de su sufrimiento; para el resto de la gente, no son más que eso y en consecuencia su valor se reduce considerablemente. Los elementos que representan sufrimiento no pueden tener valor apreciable para nadie. Que tal que a estas alturas saliera alguien a vender la cuchilla de la guillotina que decapitó a María Antonieta.
Tras el sufrimiento de Moncayo y sus reacciones posteriores está el drama del secuestro y su utilización como arma de combate por una guerrilla que no se para en mientes para lograr sus propósitos. Secuestran para financiar su acción en contra del Estado y de la sociedad; y secuestran para lograr en la mesa de negociación lo que han perdido en el campo de batalla ante las fuerzas legítimas del Estado.
Termina el angustioso drama de las familias de los soldados liberados y de la adolorida madre del Coronel Guevara, quién unicamente esperaba sus restos y salta a la palestra el tema del intercambio humanitario aupado por Piedad Córdoba quien funge como senadora de Colombia pero actúa en nombre y representación del movimiento guerrillero. Fue la vocera del comunicado y emprende gira por Europa buscando apoyo a los propósitos de los violentos. Veamos por qué. Intercambio humanitario para la guerrilla significa, área despejada donde no pueda actuar la legitimidad del Estado, soltar unos 500 guerrilleros presos procesados por secuestro, terrorismo y delitos de lesa humanidad, incluídos los extraditados a Estados Unidos. Sucede que los presos son ni mas ni menos, comandantes de unidades de combate que entrarían a reforzar su acción violenta contra la sociedad para recuperar lo que las fuerzas legítimas del Estado han logrado mediante la Seguridad Democrática. Acceder a sus pretensiones en este momento es dar marcha atrás en la seguridad lograda, desmoralizar la tropa y caguanizar el país. Si sus propósitos son sanos y honestos porque no hablan de la liberación de los otros secuestrados por razones económicas y de acabar de una vez por todas con tan ignominiosa industria?
No podemos entender la actitud de los Moncayo, padre e hijo, en contra del Presidente de la República. Anunciaron visitas a Chavez, Correa y hasta el mismo Lula posiblemente tras el padecimiento del síndrome de Estocolmo que afecta a muchos de los que sufren tan dolorosa circunstancia y que si es así se convierte en sus nuevas cadenas. Si Uribe hubiera accedido a las pretensiones del acuerdo humanitario, la única que se hubiera salvado sería Piedad Córdoba el resto, estaríamos tras las mazmorras.
Estamos ad portas de un debate presidencial y lo que está en juego es bastante más de quien va a dirigir los destinos de la patria en el próximo cuatrienio, es quien es capaz de consolidar la seguridad de los colombianos, que tanto ha costado en vidas, dolor y sufrimiento. Necesitamos seguridad, inversión para el crecimiento económico y romper la brecha social que tiene a media Colombia en la pobreza. Esa es la cuestión y la gran decisión.
*http://www.edgarpolo.blogspot.com/